Mecanismos de Defensa del Yo
La
Personalidad.
Los mecanismos de defensa son procesos psicológicos que amparan al individuo de la ansiedad y de las amenazas de origen interno o externo. Son reacciones inconscientes del sujeto ante sus conflictos emocionales, frente a lo que percibe como peligros reales o imaginarios.
Antes
de entrar en el tema principal, he de explicar los conceptos: temperamento,
carácter y personalidad.
El
temperamento, es el conjunto de las aptitudes afectivas prevalecientes, que
determinan la relación del individuo con el mundo exterior, y se fundamenta en
la herencia biológica.
El
carácter, son los hábitos adquiridos a lo largo de la vida, y a diferencia del
temperamento, no es innato.
La
personalidad, es la relación de temperamento y carácter. Hoy por hoy, tiende a
utilizarse solo este concepto porque no es posible distinguir con precisión
cuáles características son resultado de la herencia biológica y cuáles son
adquiridas en la vivencia social.
La personalidad es la organización eficiente del individuo en un sistema mente-cuerpo que determina el modo de conducta.
Freud,
en su segunda teoría acerca de la estructura del aparato psíquico, distingue
tres instancias fundamentales:
El
Ello, el Yo, el Súper Yo.
El
Yo es la instancia psíquica ejecutante, intermediaria entre el Ello y el Súper
Yo. Busca ajustar las exigencias normativas del Súper Yo.
El
Ello es inconsciente, es la manifestación psíquica de pulsiones y deseos. Está un tanto reñido con el Yo y el Súper Yo.
El
Súper Yo es la instancia moral, valora las actividades del Yo.
Otros
conceptos que hemos de definir son: las pulsiones y los principios.
Las pulsiones son las motivaciones inconscientes del comportamiento. Son el impulso eficiente de la personalidad. Freud afirmó que no hay una única pulsión suscitadora; son dos de similar influencia: Eros y Thanatos. Eros es la energía vital, creativa y amorosa que impulsa hacia la vida. Thanatos es la fuerza destructora, autodestructiva.
Los
principios son pulsiones esenciales que rigen cada una de las instancias de la
personalidad.
El
Principio de Placer, se relaciona con el Ello y disminuye la tensión de la
energía pulsional acumulada. Freud afirma que la motivación propulsora de la
conducta humana es la energía sexual o libido.
El
Principio de Realidad está manifestado en la instancia del Yo, aunque se
origina en el Súper Yo como fundamento del orden social.
Surge aproximadamente a los 6 años al superarse el Complejo de Edipo. No deja sin efecto el Principio de Placer, sino que entrena al individuo para aprender a aplazar la exploración del placer. El Yo es regulado por estas normas.
Mecanismos
de Defensa.
El
concepto de mecanismos de defensa lo desarrolló Freud, en 1894. Introdujo este
concepto al concluir que el Yo se defiende de las representaciones que le
producen ansiedad.
Negación. Es el rechazo de una idea desagradable, perturbadora; esta es negada como parte de la propia realidad.
Proyección. Es urdir en el otro aquellos deseos, sentimientos o impulsos inadmisibles para sí, para eludir de este modo la frustración.
Represión. Es olvidar, rechazar, aquellas representaciones dolorosas e inaceptables que suscitan ansiedad o angustia. La represión afecta desde lo inconsciente los actos de la persona. Lo que se reprime, generalmente se manifiesta en forma distorsionada en los sueños, en actos fallidos, lapsos mentales o en fantasías.
Desplazamiento. Consiste en sublimar, realizando acciones que inhiban las emociones perturbadoras por considerarlas tabú, para evadir estados de angustia.
Fijación. La persona se establece mentalmente en un momento pasado de su vida, generalmente en la infancia; asumiendo actitudes inmaduras e inadecuadas en relación con su edad cronológica.
Racionalización. Ante determinadas situaciones (por ejemplo: racismo, deseos homosexuales reprimidos o actitudes discriminatorias), la persona intenta infructuosamente eludir aquellos sentimientos o situaciones sociales que considera inaceptables en su propia conducta.
Formación reactiva. La represión de un deseo lleva a la persona a manifestar comportamientos contradictorios a la naturaleza del mismo. El resultado es una reacción negativa que le permite aplazar la angustia relacionada con lo que siente. Un individuo que reprime sus inclinaciones homosexuales tabúes, tiende a manifestar conductas agresivas al encontrarse con personas que viven de acuerdo a esta orientación sexual.
Regresión. La persona vuelve a etapas pasadas de su desarrollo psíquico, para repetir aquellas conductas que le generaron sentimientos de satisfacción y seguridad. En algunos casos las actitudes infantiles buscan, inconscientemente, que esta sienta la protección que recibió de sus cuidadores primarios para evadir la responsabilidad de tomar decisiones como adulto.
Compensación. El individuo se centra en ejecutar mentalmente, en una ilusión de la imaginación, todas aquellas cosas que considera que no puede realizar en su vida diaria. Es una ensoñación paralizante que lo protege de la angustia de no saber o no poder hacer lo que le corresponde.
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