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Asertividad 

¿Eres una persona Asertiva? 


Foto en Unplash de Brooke Cagle

 

Siendo un tema complejo y extenso voy a exponerlo en una serie de tres post. Esta introducción será tratada con más detalle en sus conceptos más relevantes en la próxima entrada.

¿Qué es ser asertivo?

Ser asertivo es una destreza que puede ser desarrollada por la persona que desea mejorar la calidad de sus relaciones personales y profesionales.

Es la conducta adulta en todas las circunstancias de la vida diaria.

En algunas de las definiciones acerca de la asertividad, se tiende a ubicarla "en la mitad" entre la conducta agresiva y la conducta sumisa. No comparto tal criterio (es maravilloso saber que tengo el derecho asertivo de no compartir las creencias del otro).

Desde mi perspectiva, la conducta asertiva es independiente de esa nociva dualidad conceptual de lo agresivo-sumiso.

La conducta asertiva está soportada en una Percepción Funcional de Sí positiva, en el respeto, la tolerancia y el discernimiento.

Ser asertivo es un modo de comportamiento, un paradigma expansivo y completo que se manifiesta como válido por medio de la comunicación respetuosa entre las personas. Este concepto abarca todo el espectro de nuestra vida social: lo familiar, lo laboral, la pareja, las creencias religiosas, y el trato con extraños.

Se ha de ser asertivo en todas las situaciones: con cada persona que nos relacionamos, con cada grupo en el cual participamos; esto requiere de un intenso entrenamiento con un tutor, un psicólogo, un coach. Aprender a ser asertivos es aprender un nuevo lenguaje, un idioma basado en la consideración a sí y al otro.

En las relaciones personales hay con relativa frecuencia, un estado de ansiedad y miedo que se expresa en pensamientos tales como:

“No vale la pena decirle nada a ese imbécil”.

“es que si le digo… se va a molestar”.

“se puede sentir herido…”.

“¿…y si se ofende?”.

“...es que no me hace caso, me ignora”.

Estos pensamientos son una anticipación limitante a la respuesta del otro; anticipación que ocasiona disgusto, frustración, resentimiento e impide la comunicación adulta de las ideas y de los sentimientos.

¿Cómo estoy comunicando mis deseos, angustias, desacuerdos o malestar? ¿De cuál manera comunico mis ideas, mis creencias y mis necesidades?

No debemos depender del miedo a la probable reacción negativa del otro. He de insistir en que anticipar que la persona se va a molestar o se va a ofender restringe el saludable proceso de la comunicación. El mensaje debe ser claro, respetuoso en el tono y firme en la intención.

La conducta asertiva es la que permite expresar los sentimientos de enojo o afecto, de un modo saludable. No hemos de confundir hablar con claridad, con hablar agresivamente: “Digo las cosas como son, le guste a quien le guste…”

 Algunos ejemplos de los Derechos Asertivos:

El derecho de equivocarme, de cometer errores.

El derecho de ser tratado por todos con dignidad y respeto.

El derecho de expresar un rotundo "No" sin sentirme culpable.

El derecho de calificar mis necesidades y definir mis prioridades.

El derecho de asumir responsabilidad sobre mis decisiones.

El derecho de expresar mis sentimientos y opiniones.

El derecho de ser escuchado y ser tomado en serio.

El derecho a expresar mi sexualidad como mejor me parezca.

El derecho a cambiar de opinión.

El derecho a definir mis creencias: religiosas, políticas o de cualquier otra índole.

La Conducta Asertiva

La asertividad es una habilidad social que nos permite comunicar nuestras opiniones, necesidades, aspiraciones y sentimientos de un modo adecuado. Expresamos nuestro sentir de manera franca, abierta, y respetando el sentir del otro.

La persona asertiva respeta el derecho del otro. Es consciente de la importancia de que cada quien sea como desee ser; aprecia el hecho objetivo de la diversidad de ideas y posturas ante las mismas circunstancias.

El individuo asertivo sabe negociar lo que desea, acepta el no como respuesta sin sentirse rechazado, del mismo modo sabe decir no cuando quiere decir no.

Da y recibe cumplidos sin percibir en los mismos manipulación emocional, igual sucede con los reclamos que se le hacen o que considere que debe hacer.

La conducta asertiva está libre de ansiedad, culpa o manipulación. Expresar de manera adecuada lo que se desea elimina la posibilidad de ofender, herir o humillar.

La ansiedad generada por anticipar cómo se va a sentir el otro, entorpece la comunicación sana y tiende a generar confusión y disgustos. Es el temor a que la otra persona se ofenda o que se sienta agredida, lo que inhibe al individuo de expresar sus ideas o sentimientos con franqueza.

La asertividad es un modo de ser y hacer, una manera responsable de tratar a los demás. Por lo tanto, tal conducta nos permite discrepar de las opiniones contrarias o diferentes a las nuestras y expresar las propias de manera idónea.

La persona asertiva opone una apropiada resistencia a las presiones del otro, ya sean estas de un individuo o de un grupo.

Rich y Schroeder distinguen las siguientes conductas asertivas:

Verbales: requerir ayuda, iniciar una conversación.

No verbales: la postura corporal, la expresión facial, el contacto visual, la voz, la congruencia o no de los mensajes verbales con los no verbales.

Lazarus contempla cuatro aspectos:

La habilidad de decir No.

La de pedir favores y realizar preguntas.

La habilidad de expresar sentimientos positivos o negativos.

La de iniciar, sostener y concluir una conversación.

Wolpe define la asertividad como la expresión apropiada de cualquier emoción diferente de la ansiedad. Posteriormente Lazarus y Wolpe definieron la asertividad como “la expresión de los derechos y sentimientos personales”; concluyeron que la mayor parte de las personas puede ser asertiva en algunas situaciones y no en otras.

Salter la vincula con la capacidad del individuo para expresar sus emociones (personalidad excitatoria), mientras que a la persona no asertiva la vincula con la inhibición: la dificultad de expresar las emociones (personalidad inhibitoria).

Tenemos la posibilidad de modificar aquellas creencias y actitudes que limitan nuestro modo de relacionarnos con el otro, para generar una convivencia franca basada en la libertad y el respeto recíproco. Tal modificación conductual se apoya en desarrollar habilidades y destrezas sociales soportadas en el conocimiento del modo adecuado de comportamiento en la vida cotidiana.

Los objetivos que te planteo lograr, si los consideras necesarios, son:

Una afectividad sana.

Descubrir valores funcionales, probablemente diferentes a los que rigen tu existencia.

Comprender la importancia de establecer un trato basado en la calidad de la comunicación.

Reconocerte, conocerte de nuevo, para lograr tu plena realización personal, colmada de satisfacción, amor y estima social.

Para lograr dichos objetivos debes reflexionar acerca de si tu conducta es la adecuada en tu relación con el otro.

¿Cómo lograrlo?

El Modelo Mental de la Realidad, es el modo que tiene la persona de comprender el mundo, es su realidad; esta es para ella la más lógica, viable y, generalmente, es la única que comprende.

La persona no se inquiere, no duda, acerca de la misma. ¿Cómo cuestionar las propias creencias, las creencias que se es?

Tal modelo mental es el cómo se observa a sí y a su entorno. Su modelo lo da por sentado, porque es un complejo sistema de creencias que, en lo inmediato, no admite rectificación; de alguna manera es lo mejor que, activa o pasivamente, ha desarrollado para relacionarse en su entorno social.

El entrenamiento asertivo es un aprendizaje que implica los siguientes puntos:

Identificar la forma de conducta en la relación con los demás.

Definir los cambios necesarios a ejecutar para que tal relación sea saludable.

Elaborar y efectuar el comportamiento asertivo adecuado.

Esta es la parte más importante y exigente en nuestro entrenamiento asertivo. Es tener la necesidad y el deseo de modificar nuestro comportamiento.

Tal necesidad deviene del convencimiento de saber que nuestra conducta, al relacionarnos con otras personas, es negativa por resultar agresiva o sumisa.

Sobreviene de comprender por qué no nos sentimos felices con aquellos que amamos; que no somos tolerantes ni pacientes con nuestros amigos, socios, empleados ni vecinos.

Hay un permanente estado de distimia, de ansiedad e insatisfacción.

En las relaciones interpersonales:

¿Tiendo a ser agresivo o sumiso? ¿Amenazo y descalifico a quienes no comparten mi visión de la vida? ¿Creo que son débiles o “inferiores”? ¿Acepto de manera sumisa lo que determinan aquellas personas que considero que son superiores porque tienen más poder o autoridad que yo?

La ansiedad originada por una negativa Percepción Funcional de Sí, es causa de la conducta agresiva-sumisa. Los miedos que impiden al individuo defender sus derechos personales, legales, asertivos, lo llevan a aceptar dócilmente aquello con lo que no está de acuerdo, con esa circunstancia que lo hace sentirse infeliz, resentido.

Por otro lado, las personas iracundas, explosivas e intransigentes, irrespetan tales derechos del otro, porque absurdamente pretenden imponer sus creencias e intereses.

No hay personas “sólo sumisas o sólo agresivas”.

Estas asumen uno de estos dos comportamientos dependiendo de con quién se están relacionando en un momento dado.

Por ejemplo, la persona no asertiva tiende a ser agresiva con sus empleados y sumisa con sus jefes.

El origen de la angustia y la ansiedad, así como el de una limitante Percepción Funcional de Sí en las personas, es un tema complejo y completo en sí mismo.

¿Cómo saber cuáles son los cambios que he de realizar para lograr desarrollar y establecer la conducta asertiva?

Comienza con un profundo proceso introspectivo, generado al ser consciente de la necesidad de cambiar, de transformar la manera de vincularme con el otro en la medida que necesito disfrutar relaciones significativas.

Es ese espejo que el otro es, quien me muestra con sus reacciones que he de cambiar eliminando mis actitudes disfuncionales. También puedo encontrar en ese otro, el para qué transformarme.

El por qué, es un asunto ineludiblemente personal.

¿Estoy dispuesto a realizar cambios conductuales significativos para mejorar mi trato con otras personas?

¿Creo que me relaciono bien, y es el otro quién debe cambiar?

¿Estoy atento a cuáles son las situaciones de la vida cotidiana que me producen estrés?

¿Cuáles son las destrezas sociales que he desarrollado para una comunicación eficaz?

¿Me intereso en mi bienestar psicológico y en el de las personas con quienes me relaciono?

No creo en esas tonterías de la asertividad, las cosas son como son… y punto.

Me gustaría poder expresar libremente lo que siento y pienso… pero me da miedo ofender o dañar.

No tengo que cambiar. No puedo cambiar. No sé cómo hacerlo.

Te invito a escribir tus conclusiones personales.

Para ser asertivo, has de elaborar y vivir de acuerdo a un modelo de comportamiento adecuado.

Ninguna persona es inferior o superior a ti. Esto supone aprender y practicar las conductas asertivas para establecer relaciones expansivas.

Para no manifestar una conducta agresiva, debes expresar tus deseos y necesidades personales sin violentar la dignidad del otro.

Evita gritar, amenazar o acusar; esto lo logras siendo una persona de carácter ecuánime; tales actitudes negativas dañan, tanto tu salud como la de la otra persona; también deterioran el trato con tu pareja, con los amigos, la familia y la vida profesional.

Para prevenir ser sumiso debes expresar tus necesidades y expectativas individuales sin violentar tu dignidad.

Atrévete a emitir tus opiniones, deseos y expectativas; hazlo en forma clara, directa, y consciente del hecho de que tienes el derecho de expresar tus ideas y sentimientos con libertad.

Investiga qué son los derechos asertivos, estúdialos y asúmelos como parte del ser que eres, para disfrutar plenamente de tu experiencia cotidiana.

Recomiendo a las personas agresivas-sumisas que consulten con un especialista del área. Es muy importante considerar este punto.

Si llevas el automóvil al mecánico, el hueso fracturado al traumatólogo… creo que es de suma importancia reparar prioritariamente la salud mental.

Para lograr tus objetivos debes desarrollarte como persona plena, con una positiva Percepción Funcional de Sí establecida; debes comprender lo significativo que resulta vivir con dignidad y elegancia.

Excluye el modelo de la Culpa de todas tus actitudes.

No manipules ni aceptes manipulaciones.

Identifica las situaciones que te afectan y precisas cambiar:

Habla acerca de ti en primera persona, hazte responsable de lo que dices, de quien eres. Es común escuchar a las personas hablando de sí en segunda persona y hasta en plural.

“No me gusta que me grites”. “Tu comentario me parece inapropiado”. Funciona en los dos sentidos: Lo dices a otro o alguien más te lo exige.

“Estoy siendo intolerante, antes no me importaba serlo y hasta me hacía sentir poderoso”.

Modificar positivamente la conducta de intolerancia es comprender que la otra persona tiene el derecho de ser tratada con consideración.

No aceptes que otras personas te traten con agresividad, maltrato o desdén. Reflexiona que como individuo, tienes el derecho asertivo a ser tratado con la dignidad del respeto (No hay maltrato chiquito).

Agradece a la persona que cambia sus actitudes nocivas con relación a ti. Hazle saber que el bienestar recíproco es el fundamento de una relación adecuada.

Como individuo debes ser “el dueño de tus emociones”. Cuando las palabras y actitudes limitantes del otro te generan malestar, has de discernir acerca de qué está mal en ti para que sus comentarios te afecten.

El otro es dueño de tus emociones cuando sus comentarios cínicos o sus actitudes negativas logran que reacciones de acuerdo a su modo de ser, a sus designios.

No admitas que las actitudes nocivas del otro te afecten y desequilibren tu vida afectiva.

Tampoco afectes el balance emocional de los demás.

El adulto asertivo no acepta ni participa en juegos psicológicos de ningún tipo.

Si has cometido un error, acéptalo sin pensar que estás en desventaja o debilidad al hacerlo. No es humillante reconocer tus faltas, no hacerlo sólo empeora las mismas.

Es muy poderoso y liberador saber aceptar tus errores y el de las otras personas.

No emitas juicios de valor acerca de las actitudes de los demás. No te concierne opinar sobre sus gustos y tendencias. Concéntrate en tu bienestar.

No trates con violencia ni te enganches en las actitudes violentas del otro.

En realidad, tratar con intolerancia y violencia sólo demuestra que la persona es así: intolerante y violenta. Por lo tanto, necesita realizar el proceso terapéutico para sanar tales conductas; sin embargo, esa es su responsabilidad.

Por supuesto que el tema de la Asertividad es muy extenso y complejo. La conducta asertiva es el secreto del bienestar, del amor, de la amistad y de la productividad. Es la clave para que seas aceptado y apreciado en tu entorno social.

 

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