Lo Sagrado Femenino
El Arquetipo de la Diosa
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| El Nacimiento de Venus - Sandro Botticelli |
La
Mujer.
Para
escribir acerca de diosas y del arquetipo de lo femenino, primero he de exponer
brevemente acerca del fascinador y elusivo enigma que, en lo personal, me
resulta la mujer.
Como
miembro natural del sexo masculino no tengo forma de saber qué es ser mujer,
qué se siente serlo, lo cual me entorpece un poco la tarea de definirla.
Cuando mucho haré un esbozo, algunos análisis que me ayuden a hacer una aproximación al tema.
En
realidad, todo comienza con Adán, Eva… y la serpiente.
No
obstante, esto haría de este sencillo artículo un enorme tomo de la
Enciclopedia Británica, así que es preferible irnos directa y someramente a las
culturas prehistóricas.
De acuerdo a algunos antropólogos, en la prehistoria la tarea de la mujer se centraba, aparte de cuidar los críos, y hacer recolección; mientras los hombres realizaban el trabajo más exigente y peligroso de la cacería. Con esto es suficiente, continuemos...
Avancemos
ahora hasta los últimos cien años de la civilización.
Por
exigencias de las dos grandes guerras del siglo XX, la mujer se incorporó al
mercado laboral en las fábricas dedicadas especialmente al esfuerzo bélico,
esto debido a que sus hijos y esposos estaban en el frente de guerra. De manera
inevitable, la mujer logró su primera conquista como ente productivo.
Adquirió,
como consecuencia, derechos a los que no renunció, que le permitieron compartir
responsabilidades en el sostenimiento del hogar, conquistar derechos sociales y
legales.
Actualmente, en las sociedades abiertas, la mujer tiene el derecho y la posibilidad de estudiar, de lograr la independencia en lo económico, valoración personal, desarrollo intelectual y, con su propio esfuerzo… mantenerse solita.
Como
individuo social tal esfuerzo es complejo; porque, adicionalmente es la
encargada directa de traer los bebés al mundo; estoy sospechando que lo de la cigüeña es, tal vez, un mito.
En
este punto, nos encontramos con mujeres que prefieren ser madres, cuidadoras
del hogar; otras que deciden dedicarse a desarrollar un perfil de independencia
financiera, social y postergan o eliminan la maternidad como parte prioritaria
de su modo de vida.
En el mundo actual la situación de la mujer varía de acuerdo al modelo de sociedad en la cual reside.
A lo
largo de la historia de la civilización, en las sociedades patriarcales, el rol
que a la mujer le ha sido asignado socialmente es el de esposa, madre y
cuidadora del hogar.
Para algunos hombres, todavía inmersos en dicho patriarcado, la mujer debe ser bella, coqueta y, claro está, el sexo débil. Se espera que sea un tanto vanidosa, histérica, demandante, gastadora e inútil para todo lo práctico en el hogar; dependiente del marido, tiene que ser protegida, cuidada y guiada apropiadamente para que no caiga en el pecado.
En
realidad, el concepto de lo que es ser mujer, sus derechos o la negación de los
mismos, depende del paradigma social imperante en la sociedad y en la época en
que vive o ha vivido.
Ser
mujer es necesariamente un hecho cultural. (Ya sé, ya sé… ser hombre también lo
es).
Sus derechos, conducta, deseos y aspiraciones, son determinados de manera diferente en países teocráticos, democráticos, anglosajones, latinos y asiáticos. Para ella ha sido un permanente lidiar para lograr disfrutar de equidad social, laboral y jurídica; y aún debe continuar su inquebrantable esfuerzo para conquistar dicha equidad; esto puede realizarlo, con relativa libertad, en las sociedades abiertas contemporáneas.
Debido
a los valores sociales estereotipados de conducta, a sus características
biológicas y endocrinas propias, se le ha impuesto a la mujer un código de
comportamiento constituido por la delicadeza, la dulzura, la procreación, el
refinamiento, la sumisión, la belleza, la ternura y la dependencia.
Este
ideal de feminidad le asigna un rol como mujer necesariamente tradicional,
complementario al del hombre como cabeza del hogar.
De
la mujer se espera que sea comprensiva, que cuide a los hijos, que se encargue
de las labores domésticas, que sea la esposa amorosa y la madre abnegada,
cuidadora de la descendencia.
Definitivamente… nos quedaremos esperando.
Lo
Femenino.
Este
maravilloso concepto está pletórico de misterios y poder, está asociado a
diosas y demonios, esconde entre sus letras el secreto del amor, la sexualidad,
la maternidad.
Es un arquetipo con significados asociados a la fecundidad, la Madre Tierra, la Luna; todo esto está enrevesado, oculto para el hombre; pero, se manifiesta naturalmente en la mujer.
Como
sustantivo, femenino proviene del
latín femina y se refiere (como adjetivo) a todo lo referente a la mujer. Como
arquetipo junguiano, lo femenino está presente en hombres y mujeres; es
denominado Ánima por la psicología analítica. Jung denominó el aspecto
inconsciente masculino Animus.
Como
idea, ha estado presente en los mitos de todos los pueblos ancestrales,
pulsando por ser, en la mujer, un arquetipo permanentemente reconocido para que
ella sea adorada, amada y temida.
Lo sagrado y lo profano se entretejen en la misteriosa y paradójica relación sacerdotisa-prostituta sagrada.
La
Diosa como arquetipo de la fuerza de lo femenino.
Muchas
culturas anteriores a la griega se basaron en el matriarcado. La fertilidad de
la mujer era un hecho mágico, divino. Las imágenes de las diosas ocuparon la
mayoría de los espacios simbólicos significativos de la vida social.
La
fertilidad de la Madre Tierra.
Los
ciclos lunares servían para establecer el mejor momento para la siembra. Era un
asunto muy importante el de la fertilidad de la tierra que se cultivaba, y la
fecundidad de los animales que eran cazados.
La
Gran Madre era omnipresente, y amparada bajo su manto, la mujer mantenía la
autoridad moral, el control de la propiedad y el liderazgo político. Hoy en día
comúnmente hablamos con relación a este símbolo, como la Madre Naturaleza.
La
Diosa Madre, principio de lo femenino, está asociada con los mitos de la
creación de la humanidad; con el nacimiento, con el poder de dar vida, con la
existencia del Cosmos.
Como arquetipos de la psique, tanto lo femenino como lo masculino son modelos inconscientes universales, no limitados por el género de la persona.
Lo Sagrado Femenino es el secreto de la vida…
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