La Necesidad de la Actividad Física
Muévete por tu Salud
| Antonio Belisario - Mnete Expansiva |
Ejercítate...
“Tengo
que ir a un gimnasio”.
“No
descanso al acostarme a dormir y me siento agotado durante el día”.
“Voy
a hacer dieta para quitarme estos gorditos”.
“¡Me
duele tanto la espalda!”.
Muchas
personas tienen estos pensamientos a lo largo del día… “pero es que no tengo
tiempo”, “no me gusta hacer ejercicios yo solo”, “el gimnasio está muy lejos”,
son algunas de las más eficaces excusas para dejar para mañana la saludable
actividad física.
Actividad Física.
La
práctica diaria de ejercicio, combinada con la nutrición saludable, genera una
enorme cantidad de beneficios que mejoran la calidad de vida de las personas,
tanto en lo físico como en lo mental.
Ayuda
a mantener sano el sistema metabólico, a quemar el exceso de grasa controlando
el peso; también, a tener una mejor respuesta al estrés; beneficia para dormir
mejor, mantener la musculatura tonificada y elástica, las articulaciones flexibles;
adicionalmente los sistemas circulatorio y linfático se mantienen óptimos.
Actividad
Física es toda aquella que implica un gasto controlado de energía. Hay que
moverse. Incluye, entre otras disciplinas, la bicicleta, caminar, bailar, yoga,
jugar tenis y la práctica de deportes como el fútbol y el béisbol entre otros.
La actividad física moderada, regular y constante, ayuda a prevenir muchas enfermedades; entre ellas, las cardiovasculares al reducir la presión arterial, previene también la osteoporosis, la diabetes y reduce el apetito por ansiedad.
En
el aspecto psicológico, la actividad física impacta positivamente en la
percepción de la imagen corporal, disminuye notoriamente la angustia ante las
situaciones adversas; la persona tiende a alimentarse escogiendo
conscientemente una dieta saludable.
Para
esto se requiere disciplina.
Deben
realizarse sesiones varias veces a la semana, con un tiempo promedio de 45
minutos de intensidad moderada.
Mantener la constancia durante las primeras semanas permitirá crear el hábito; la necesidad de continuar ejercitándose, es un proyecto a mediano y largo plazo. Por supuesto, hay que evitar el sobre-entrenamiento.
Sedentarismo.
La
mayor parte de las personas permanece sentada un alto porcentaje del día.
¿No
lo crees?
Vas
al trabajo o a la universidad en tu carro o en el transporte público. Si
trabajas en una oficina tienes otras ocho horas sentado, con el intermedio de
tiempo para almorzar… sentado; igual sucede con los estudiantes, aunque el
número de horas es menor. Luego rumbo a casa, de nuevo en un vehículo y al
llegar a casa… cenar (sentado), ver televisión (sentado); lo único que nos
falta es dormir sentados.
Esto afecta menos tu salud si, con voluntad y disciplina, comienzas a ejercitarte a diario con aquella actividad con la cual mejor te identificas.
Cuidar
la salud.
La
práctica cotidiana de una actividad física, combinada con una dieta saludable,
es hacer medicina preventiva. Una buena razón para cuidarse es la familia;
otra, muy individual, es prevenir el avejentamiento a los cuarenta.
Una razón muy determinante para combinar actividad física y nutrición saludable (que las personas tienden a no tomar en cuenta, porque consideran que está muy lejos) es tener una vejez con la mente lúcida y el cuerpo saludablemente funcional.
Tomemos
en consideración que los padecimientos de la salud merman considerablemente los
recursos económicos de una familia.
Lo importante es que nos movamos, eliminemos toxinas por medio del sudor (hay que aumentar el consumo de agua para evitar la deshidratación), respiremos más y mejor, vitalicemos con oxígeno hasta la más pequeña y lejana célula de nuestro organismo.
La
práctica diaria de ejercicios genera la irrigación de benéficas hormonas, como
la serotonina, al cerebro y al torrente sanguíneo y mantenemos el corazón
latiendo feliz por nuestra vida.
La
sangre, más oxigenada, hidrata y nutre la piel haciéndola más tersa, limpia,
flexible (La piel es el tercer cerebro).
Es recomendable, al decidir practicar una actividad física o un deporte de alto impacto cardiovascular o articular, consultar con un médico (en el caso del fútbol, pesas o atletismo, un médico deportólogo).
La
actividad física y la deportiva, son un gran estímulo para optar por una dieta
saludable, que sea rica en proteínas, fibras, grasas y carbohidratos saludables
que nos ayuden a evitar el deterioro o daño arterial, muscular y articular.
Igualmente, lo es el consumo de agua y zumos de frutas (hechos en casa y no en exceso) para suplir el desgaste energético.
Busca asesoría con un profesional, con amigos o familiares que realizan algún tipo de actividad física o deportiva; si no tienes la posibilidad de ir a un gimnasio, puedes ejercitarte en tu casa; en los parques públicos hay grupos de personas tomando clases de baile, yoga, aeróbicos y muchas más.
Si tienes una vida sedentaria... comienza el cambio hoy.
¡Anímate!
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