Entrenamiento Físico y Cerebro
Ejercicio y Neuroplasticidad
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| Foto: Quino Al / Unsplash |
Soy Entrenador Funcional. La característica principal de este sistema, radica en ser un entrenamiento para la vida diaria, que está orientado a mejorar la calidad de vida de las personas. Además, desarrolla los componentes del estar en forma: Capacidad Aeróbica, Fuerza, Fuerza/Resistencia, Flexibilidad, y Composición Corporal.
Con esta clase de entrenamiento el individuo siente un permanente estado de bienestar físico y mental, previene y elimina el avejentamiento resultado de tener una vida sedentaria; ayuda a mejorar y sanar las lesiones ocasionadas por malos hábitos posturales o por caídas; incrementa la movilidad y funcionalidad de la columna vertebral (afectada por hernias discales en algunos casos), y posibilita disfrutar de una existencia satisfactoria.
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| Foto: Bruce Mars / Unsplash |
Mis
clientes no son deportistas de alto rendimiento. En su mayoría son personas con
un rango de edad entre los 55 y los 80 años. No te engañes pensando que son un
montón de viejitos que apenas pueden caminar. Entrenan con ligas, mancuernas,
pelotas de yoga, core-boards.
No
entrenan duro, entrenan con eficiencia. Mi objetivo es que puedan desenvolverse
con la misma funcionalidad que cuando tenían 30… y lo hemos logrado.
Algunos,
previamente no habían practicado ningún tipo de ejercicio o deportes, otros
juegan Golf o Tenis.
Todos aspiran a disfrutar una vida plena. Los 60 son los nuevos 30.
El
entrenamiento funcional tiene, entre otros objetivos, el de que una persona no
tenga que depender de otros para levantarse de la cama o ir al baño… entre
otras situaciones cotidianas.
No creas que estás muy fósil para comenzar.
Encuentra
un deporte, una disciplina, un excelente instructor certificado.
Un buen inicio es caminar todos los días unos 15 minutos, y vas incrementando paulatinamente el tiempo y el esfuerzo.
¿Cuál
es la importancia de mantener una actividad física disciplinada y constante?
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| Foto: Mr. Lee / Unsplash |
Realizar una actividad física integrada en su vida diaria mantiene a la persona alegre, dinámica y funcional, gracias a la secreción de endorfinas, neurotransmisores, catecolaminas, proteínas neurotróficas.
En
el aspecto cognitivo, mejora la actividad neuroquímica cerebral para producir
una mejor atención, eficacia en la planificación de objetivos, concentración y
memoria. Todo esto genera una actitud expansiva que está asociada con la
sensación de bienestar y seguridad.
El
aspecto estético también es un buen motivo para entrenar diariamente.
La prioridad se ha de enfocar en la salud de los órganos internos, músculos y articulaciones; la percepción de belleza física viene como efecto del entrenamiento.
El
ejercicio físico es esencial para mantener la salud mental y corporal en un
continuo estado de bienestar. Esto es sabido desde hace miles de años, los
romanos del siglo II establecieron la relación mens sana in corpore sano, los modernos estudios de las
neurociencias así lo demuestran.
La actividad física mejora y fortalece la función del sistema inmune, disminuye la fragmentación del ADN, y activa genes asociados con el antienvejecimiento al revertir los procesos mitocondriales relacionados.
El
entrenamiento físico y una dieta sana tienen un efecto significativo en la
salud integral del individuo y de la sociedad.
Estos
dos factores contribuyen a prevenir la diabetes, las enfermedades metabólicas y
cardiovasculares; e igualmente previenen el cáncer.
En
lo mental, el ejercicio y la dieta saludable son excelentes herramientas para
sentirse anímicamente bien, son aliados formidables contra la depresión exógena
y la ansiedad; previenen la degeneración cognitiva asociada a la senectud, e
incluso coadyuvan a un menor tiempo de recuperación de lesiones originadas por
traumatismos cerebrales; asimismo, protegen contra uno de sus efectos
secundarios: la muerte de las neuronas originada por dichos traumatismos.
El
ejercicio físico mejora el aprendizaje e incrementa la memoria.
El modo de vida sedentario, es un factor de riesgo en relación a enfermedades como el
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| Foto: Quino Al / Unsplash |
Alzhéimer. El entrenamiento diario previene el sobrepeso.
Realizar
una sesión diaria de ejercicio ayuda a mejorar los procesos de la función
cognitiva e incrementa las modificaciones en el cerebro por medio de los
procesos conocidos como neuroplasticidad sináptica o plasticidad cerebral, esto
se debe a que el entrenamiento disminuye los niveles de GABA (un
neurotransmisor que inhibe la neuroplasticidad).
El
ejercicio estimula la secreción de IGF1 (Eje Hormona del Crecimiento), que a su
vez influye en la proteína de los factores neurotróficos (BDNF: Brain Derived
Neurotrophic Factor) que, junto a otros factores cerebrales, acentúan el
aprendizaje, inducen la resistencia al daño cerebral y promueven la memoria, la
capacidad de adaptación y el desarrollo mental.
Otros neurotransmisores segregados como efecto del ejercicio son los cannabinoides, que disminuyen la sensación de dolor, y mejoran el estado anímico de la persona como resultado de estimular los centros de recompensa y de placer.
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| Foto: Audi Nissen / Unsplash |
El
ejercicio físico es fundamental para mantener las capacidades plásticas
positivas de las neuronas. Claramente, una vida sedentaria, sumada a una dieta
alta en azúcar y carbohidratos, afecta negativamente dicha plasticidad.
El
tipo de ejercicios al cual nos referimos no es, forzosamente, el que está
dirigido a la modificación de los músculos como el levantamiento de pesas para
generar la hipertrofia de los mismos; sino más bien, los ejercicios aeróbicos y
todos aquellos en los que hay que pensar para aplicar la coordinación y el
equilibrio.
Nuestro
genoma se desarrolló gracias a la actividad física; mantener la salud de los
genes, su plasticidad funcional, requiere necesariamente la realización del
ejercicio como disciplina diaria.
Moverse
es vivir saludable.
Mas, no sólo de ejercicio vive el cerebro.
Es
importante una dieta rica en aceites omega 3 y 6 (por ejemplo, consumir salmón
y nueces), porque estos son componentes estructurales del cerebro.
Lo
anterior excluye el omega 6 proveniente de los aceites vegetales
industrializados, porque definitivamente son dañinos para el organismo al estar
asociados con procesos de inflamación incontrolados.
El entrenamiento físico aumenta el tamaño del Hipocampo (función de la memoria y de nuevos aprendizajes), estimula las funciones ejecutivas del Lóbulo Frontal, estimula una respuesta no reactiva al estrés, previniendo que el cuerpo sea afectado innecesariamente con dañosas dosis de cortisol. Mantiene óptima la elasticidad articular y muscular, tonifica los músculos y elimina la sensación de agotamiento físico y mental.
Dos
de las grandes pandemias de la humanidad son actualmente la obesidad y la
diabetes (son dos de las primeras causas de mortalidad), las cuales están
profundamente relacionadas entre sí.
Los factores de riesgo de la obesidad están asociados principalmente con problemas cardiovasculares, hipertensión, diabetes y, en el aspecto psicológico, con la depresión y la ansiedad. El entrenamiento físico diario puede ayudar a revertir tales efectos.
Mi
conclusión es que hay que priorizar la salud... piensa en ti y en tu familia.
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