Acerca del Amor.
¿Qué es el amor?
Amar y ser amado.
El amor es un concepto maravilloso porque, de acuerdo al origen latino de este último concepto (mirabilia), es una cosa que es admirable, asombrosa e inexplicable.
El Amor es la fuerza de atracción más poderosa de la creación. Su equivalente en el mundo físico es la Aceleración. Esa fuerza por medio de la cual los objetos son atraídos entre sí. La Luna, en su órbita, está “cayendo” hacia la Tierra.
De igual forma las personas aceleramos hacia el objeto de nuestro amor, cayendo inexorablemente hacia su cobijo.
En la sociedad contemporánea, para algunas personas resulta incómodo hablar del amor. Pareciera algo cursi, “cosas de poetas”, que en algunos hombres suena a “asuntos de mujeres”, y en algunas mujeres a que ese hombre es un poco vulnerable, débil. Un macho alfa no habla del amor porque, de alguna inexplicable manera, pareciera creer que afecta su virilidad.
El amor romántico.
El amor es un arte y, consecuentemente, una técnica. Se ama lo bello.
¿Qué
es para ti lo bello?
En esto, hay un aspecto relacionado con la comunicación de las emociones y las ideas. En su libro, El Arte de Amar, Erich Fromm inquiere acerca de si es más importante amar o ser amado. Cada uno tiene su respuesta…
¿Sabes
amar?
La mayoría de las personas siente, como prioritaria, la necesidad de ser amadas a la de amar. Para lograrlo, tanto hombres como mujeres, hacen lo que consideran lo oportuno para lograrlo. El hombre generalmente busca lo social: éxito, poder, popularidad, y posición social. La mujer se enfoca en lucir atractiva por medio del maquillaje, el vestuario, cuidar la figura, la coquetería, y el sex-appeal.
(Por supuesto, lo anterior es una afirmación patriarcal acerca de los roles masculino y femenino; a pesar de lo cual, continúa funcionando así en un significativo número de personas).
Estas actitudes cosifican el amor, alejan a la persona de este como experiencia vitalizadora, como una cualidad del espíritu; perdiendo así la oportunidad del sublime placer de sentirse amada. La recompensa de esta conducta es conseguir un otro muy atractivo, que llene el insondable abismo afectivo.
En este modelo, el “objeto amado” es para el individuo solo eso, un objeto que respira; con el cual intenta satisfacer la necesidad de aceptación, el hambre de caricias y solucionar el inmenso problema de cómo estructurar su tiempo. No obstante, en dicho modelo, con el pasar del tiempo la realidad afectiva se impone. Las expectaciones mutuas tienden a defraudarse recíprocamente.
El amor, como necesidad neurótica, dura poco tiempo porque su fuerza va perdiendo ímpetu en la medida en que la vida cotidiana sanciona inmisericorde con los hechos la miseria subyacente en cada miembro de la relación. La fantasía inicial del enamoramiento destruye toda posibilidad de perdurar enamorados, de amar a largo plazo. La estéril sensación de soledad se acrecienta y la frustración ante un “nuevo fracaso” perturba el ser, generando cinismo, desaliento y agotamiento.
¿Qué
hacer?
Primero
sanar...
Aventurarse
en el riesgo de osar amar, sin temor al rechazo y al desencanto.
Para
saber amar, primero hay que sanar.
Afirmar con Ovidio: “Pues te hayas libre de todo lazo, aprovecha la ocasión y escoge a la que digas: “Tú sola me places”.
Cuando
dos personas se conocen y se atraen, en un encuentro de desconocidos, lo
primero es no enmascarar al otro. Se debe observarlo tal como es, sin colocarle
la máscara de nuestras propias necesidades afectivas, sociales, o económicas.
Lo recomendable es dar al tiempo su valor, para paulatinamente dedicarse a “conocerse uno al otro”. De la prisa sólo queda el cansancio. Ir cayendo lentamente, orbitando recíproca y amorosamente, sin ocultarnos, mostrando mutuamente lo que somos, sentimos, y anhelamos.
La amistad, la atracción sexual y la pasión por el otro, estimulan
para alcanzar los objetivos como pareja. Saber disfrutar la sensación de unidad
y de ser de dos, uno… respetando la individualidad del otro.
Enamorarse
es sentir el poderoso rayo de la vida recorriendo nuestra piel, su cegador
relámpago aturdiendo el entendimiento. Es deleitarse en la intimidad de una
mirada, de un gesto, de dos palabras: te amo; embelesarse en el cómplice
silencio, en el beso y la caricia.
El enamoramiento es química cerebral y dura casi cuatro años, el amor es atemporal.
Enamorarse
y amar son para siempre… mientras se ame.
Cada
persona es un modelo mental de la realidad, un paradigma viviente pletórico de
creencias acerca de la vida. Tales creencias determinan su comportamiento y
actitudes al amar.
Lo que se siente y se piensa que es el amor en una pareja está establecido, inconscientemente, como una verdad personal. Es necesario que cada uno pueda establecer si esta verdad es funcional, expansiva o disfuncional y limitante.
En
el aspecto sináptico, el mapa del amor romántico se asocia en el cerebro de
cada persona con otras y diferentes áreas neuronales del mismo.
Para explicarlo en un modo sencillo, debido a las experiencias de lo vivido, a lo aprendido, relacionamos el amor ya sea con la sinceridad o con el engaño, con la lealtad o la traición. Algunas personas asocian el amor con el bienestar o con la violencia y el abuso; con la alegría, el dolor, la pasión, o el desengaño.
En
algunos individuos, la necesidad de amor
es una adicción destructiva.
Si
nuestra historia romántica es una permanente experiencia de desengaños, lo más
recomendable es consultar con un profesional de la psicología, o con aquellas
personas que por su edad o experiencia puedan servirnos como guía en esta área.
En
la relación de pareja, el amor está condicionado por las creencias, por el
estado de salud afectiva; en otras palabras, por el aprendizaje.
¿Qué he aprendido? ¿Soy una persona dependiente emocionalmente? ¿Controlo y celo a quien es mi pareja? ¿Soy tolerante? ¿Crecí en una familia prejuiciosa? ¿Estoy consciente que “mi pareja” no me pertenece?
Lo
que estoy siendo como persona y lo que el otro es, van a determinar la clase de
relación que desarrollaremos. El amor no es suficiente…
El amor romántico, como lo afirma Licias, es una enfermedad, un estado de locura y esto es lo prodigioso del amor. Para disfrutar plenamente del estar enamorado hay que ser libre, independiente, adulto; conocer y respetar los derechos asertivos.
Hay que asumir el poder de comprometerse, porque el compromiso no es con el otro... Esta es la base fundamental del amor romántico.
Finalizaré afirmando, junto con Ovidio y Fromm, que Amar es un Arte.
Para
formarte un concepto más elaborado y personal acerca del amor te recomiendo la
lectura de los siguientes libros:
El
Arte de Amar. Ovidio.
Fedro
o del Amor. Platón.
El
Arte de Amar. Erich
Fromm.
Nacidos
para Triunfar. Muriel James y
Dorothy Jongeward
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